30 de octubre de 2014
Historias de uno y una V
28 de julio de 2014
Historia del oxímoron
15 de octubre de 2013
Dicotomía
https://www.youtube.com/watch?v=c0AH89xGEKU
22 de marzo de 2013
Fábula del Farzin y el Al pil
31 de enero de 2013
La duda de la soledad
2 de noviembre de 2012
Historia de la esperanza
20 de octubre de 2012
La Mer de París
17 de octubre de 2012
17 de Octubre(s)
9 de septiembre de 2012
Historia de la curiosidad
30 de noviembre de 2011
Vicisitudes
aquella luz tenue y aquel hilo musical.
El tiempo pasa.
La vida transcurre.
Las imágenes pasan por la mente,
las palabras pasan por la pantalla,
la música pasa por el oído,
las hojas pasan sin cesar,
las horas pasan sin más,
los días se suceden.
Y mientras allí...
La silla, la mesa, las hojas, la pantalla...
aquella luz tenue, aquel hilo musical
y yo.
El tiempo pasa.
La vida transcurre.
Lo que antes era música ahora es silencio
lo que antes era luz tenue ahora es claridad cristalina
la mesa está vacía, no hay pantalla,
no hay hojas, ni se leen palabras...
ah... hay una silla...
y yo... yo estoy de paso.
El tiempo pasa.
La vida transcurre.
31 de octubre de 2011
Nostalgia

Otra cosa es la refundación de la nostalgia. Los tiempos cambian, y quizá afinó Vries aquí, pues en el mundo de lo efímero, lo inmediato... y superado ya con creces el mundo romántico, en la era del cientifismo y la tecnología, el anhelo de lo pasado no parece pertinente, adecuado. Semejante recesión sentimental queda pues descartada.
Pero antes de refundar la nostalgia, necesitamos aclarar algo, un paso previo. Cabe dentro de "los hechos añorados" destacar entre dos tipos; aquellos inevitables frente otros que llamaremos accidentales. Nostalgia de lo inevitable seria añorar la presencia de algún ser perdido, o alguna actividad que conlleve a la inevitable carencia producida por la ausencia del elemento que produce nostalgia (bien sea persona...). Por contra, la nostalgia sobre un hecho accidental, implica nostalgia de algo pasado pero, digamos, no necesariamente inevitablemente perdido, irrecuperable... solo que las circunstancias son diferentes. De este segundo tipo, nace la neonostalgia preludiada por Vries. La moderna capacidad de proyectar la nostalgia al campo de lo hipotético y lo futurible, convertir el añorado pasado en el refugio del futuro. Despojar la nostalgia de lo inevitable para dejar de vivir en el pasado y pasar a vivir en el futuro.
Sin querer, y quizá sin saber, la nostalgia postmoderna bebe de Haidegger cuando aseguró que "el tiempo para la conciencia no es una sucesión de instantes del pasado al futuro sino un ir hacia el futuro que va cobrando conciencia de su ir". Un ir hacia el futuro... de donde ni el pasado se escapa.
Mientras tanto, un yo interior me dice que no olvide el pasado, que me preocupe por el futuro, pero que solo e inevitablemente viviré, siempre, en el presente.
3 de agosto de 2011
El novio del olvido
Fue rápido donde tuvo que ir lento
Le pareció hermoso lo que en realidad era atractivo
Curiosidad y temeridad se fusionaron
Y la locuacidad se convirtió en verborrea
La ilusión se forzó a obligación
Confundió amor con pertenencia
Y la atracción se convirtió en fijación
Quiso agradar a base de degradar
Convirtió conquistar en enquistar
E institucionalizó encontrase para venerarse
Pensó en verse para quererse
Y se obligó a quedar para empezar
Decidió hablar cuando era mejor callar
Pidió respuesta cuando no había pregunta
Y preguntó cuando ya sabía la respuesta
Aceleró el proceso de su apuesta
Paralizó la situación con su propuesta
Forzó el fracaso con su ahínco
Y lo obtuvo por mérito propio una tarde a las cinco.
12 de julio de 2011
Mara y el 8 de Septiembre
El 8 de Septiembre de 1529, fue fundada la ciudad (por aquel entonces aldea) de Maracaibo por el "explorador y conquistador" Ambrosio Alfinger. Un joven y aguerrido indígena proveniente de una de las islas del lago Maracaibo (la isla de Providencia), con su piel teñida cual color de la caoba (mara), plantó batalla a un ejercito que intentaba "descubrirles y conquistarles". Mara se llamaba este indígena. Pero ni por joven ni por guerrero consiguió librar la batalla, y cayó muerto donde se fundaría Maracaibo. "Mara cayó" gritaron los combatientes de Alfinger. Pero Mara ha sobrevivido cinco siglos dando nombre a una ciudad, un territorio, que defendió con su vida.
El 8 de Septiembre de 1777 se funda la Capitanía general de Venezuela. El mismo día que nuestro guerrero murió fundando involuntariamente Maracaibo, dos siglos y medios después se crearía el que sería uno de los pasos de la conformación del Estado Venezolano actual. Claro está, en esa fecha aún bajo "gobernación" Española, por el entonces Imperio Español. La Capitanía General de Venezuela era una provincia más. El Gobernador de dicha provincia tenía jurisdicción en Cumaná, Guayana, Trinidad, Margarita... y Maracaibo.
Y valga que Providencia no era solo el nombre de la isla donde habitaba el guerrero Mara... otro 8 de Septiembre murió Lenni Riefenstahl, cineasta que pasó a la historia por su trilogía de películas de exaltación del nazismo. La exportadora de la imagen del pretendido "imperio alemán" muerta el mismo día que aquel indígena (siglos antes) murió en manos de aquel alemán, Alfinger, que pretendía expandir un imperio.
Por el camino entre estos acontecimientos, un 8 de Septiembre de 1841 nació Dvorak, compositor Checo que dedicó una de sus sinfonías (la novena) al "Nuevo Mundo". Un "nuevo mundo" con ya siglos de historia, que nació nuevo y lleno de oportunidades para unos, y amaneció oscuro como la mara (la caoba) y teñido de sangre para otros.
30 de mayo de 2011
Historia de uno IV
Estaba flotando en la habitación. Era consciente del momento. Que digo del momento, del no momento. Del no tiempo. El tiempo no pasaba, no corría la noche hacía el día. Una suave música aletarga su mente, y él, aprisionado, sigue su tranquilo ritmo traducido en un palpitar bajo y una respiración mínima y profunda. Es consciente de todo eso, pero allí está, hipnotizado, narcotizado, paralizado, extasiado por todo.
Es curioso, sabe que lleva largo tiempo así, está consciente, pero... el tiempo no pasa, y él sigue sin poder moverse. Solo escucha, escucha esa música, esa suave voz, exótica, que no entiende, pero que lo tiene preso entre el subconsciente y el momento, allí, contra la cama.
De repente, algo sucede. Se pone a pensar... que pasa, me habré despertado, donde estoy, que hago aquí y así... mientras tanto, la música sigue sonando, misma intensidad pero, en distinto plano. La chica de la voz narcótica ya no tiene el poder. Y él empieza a recordar. Recuerda su casa, su cama... recuerda acostarse cansado, agotado... recuerda el calor que hacía... recuerda todas la cosas que hizo, y las que tiene que hacer...
Mientras va recordando, sin mover un solo músculo aún, la música se va desvaneciendo, y el espíritu celestial de esta ahora solo es un repetitivo mantra que lanza un simple reproductor. El calor de la habitación le va volviendo al cuerpo, y la luz parece que quiera despuntar y entrar tímidamente por su ventana. Ahora si es plenamente consciente, ahora si siente el tiempo como pasa, y siente de nuevo, y de manera muy distinta, como sigue sin poder escapar. Ahora, de su nueva realidad.
Sigue sin moverse aún, pero sabe que pronto lo hará, es momento de levantarse y continuar. Ya es plenamente consciente... consciente, que una noche más, se le escapó el tiempo y se quedó sin saber que le quería decir la chica de la canción.
13 de mayo de 2011
Hasta que la vida los separe
Había una vez, un lindo lugar. Este tenía mar; bahía, calas, puerto, río… en cambio, en la parte alta, el pueblo descansaba en la ladera de unas montañas, las últimas de un inmenso sistema que formaban cordilleras, valles, circos, cañones…
Existían dos grandes clanes, que dominaban cada uno un sector del lugar. El clan del emperador dominaba la costa. El emperador era el pez más respetado en la zona. Su prominente apéndice delantero era el icono del escudo del clan emperador. Una gran y larga espada se hacía respetar en la heráldica y en la vida real. Por su parte, en la zona alta, el clan imperial dominaba las montañas. Su nombre… este águila (la imperial) era el animal más majestuoso de la región. Con su vuelo, que simbolizaba las alturas, controlaba todo lo que acontece en la zona, y con sus garras curvas y afiladas protegía esta del clan rival. Una corta, curva y violentamente afilada espada era el símbolo de respeto heráldico, y cotidiano, del clan imperial.
El clan del emperador ni se acercaba a los montes, y el clan imperial hacía lo propio con la costa. Un emperador sin imperio y un imperio sin emperador. Así era la vida en tan lindo y peculiar lugar.
Un día, la catástrofe desembarcó en tan hermoso sitio. El jefe del clan emperador tenía una única hija. Su homónimo del clan imperial tenía un único hijo barón. Y sí… se enamoraron perdidamente uno del otro. La noticia se expandió como la peste por el lugar.
Todo estaba tramado. Al anochecer, el mejor espadachín del clan del emperador entraría en la habitación del joven enamorado y le quitaría la vida con su larga espada. Por el otro lado, el imperial, los “preparativos del enlace” tampoco se dejaron de lado. Al alba, el más sigiloso y sanguinario de sus mercenarios entraría en la estancia de la joven enamorada y con su garra de águila le arrancaría el enfermizo corazón, terminal de amor. Y así sucedió todo.
A la mañana siguiente todos se levantaron horrorizados. Habían perdido aquello que más amaban. Ni el mar ni las montañas conseguían mitigar el dolor de unos u otros. Ambos clanes, de luto, se dieron una tregua y celebraron unos amargos funerales conjuntamente. La ceremonia estuvo presidida de gran fasto y emotividad.
Al margen de todo aquello, fuera de cualquier protagonismo, un hombre, ya mayor, contemplaba el espectáculo. Su nombre era Logos. Este personaje vivía en una humilde casa en el centro del pueblo. Unos días bajaba al mar a bañarse, otros a la montaña a pasear. No era de ningún clan, no tenía escudo, ni arma, ni causa, ni honor, ni familia que defender, por eso, ninguno de sus compatriotas se metía con él. No era contrincante a tener en cuenta. Era uno, y uno no es nada.
19 de abril de 2011
Una taza más de café
su mirada perdida y distante más amarga que la hiel
sus ojos húmedos, su melena ondulada
se apoyaban en el hombro pidiendo perdón
Su mente estaba confusa y arrepentida
sus palabras mudas parecían clamar al cielo
y mientras su alma permanecía en una oscura e inaccesible caverna
yo seguía allí a su lado
La habitación iba perdiendo temperatura
nunca me perteneció ni se entregó a mi
mientras la contemplaba entendí...
ella no participó de la fiesta
No dijo nada, apenas me miró con tristeza
sus sentimientos eran inalcanzables para mi
solo su cuerpo sació parte de mi sed
mientras ella, impávida, seguía colgada de mi hombro
Yo seguí mi camino solitario
abandoné la habitación y aquello que contenía
Allí dejé lo que quería y no me pertenecía
Allí olvide aquello por lo que lucharía pero no me correspondía.
A M. G. por sus historias, a Bob Dylan por sus letras y su música.
http://video.mynet.com/waterangel/One-More-Cup-of-Coffee-Bob-Dylan-Joan-Baez/293597/
18 de abril de 2011
Con el juego no se juega

Recordaba cuando era niño. Reía, jugaba... lloraba, pero volvía a reír, a jugar... y así la mayoría del tiempo. Nunca tenía suficiente y siempre procuraba hacerlo. Era su ocupación, casi un deber, o así pensaba para él en aquel entonces.
Ahora está sentado en su mecedora favorita frente al patio de su casa. Mira a sus hijos, a sus sobrinos... ellos no juegan. En su vocabulario, en su comportamiento, en su actitud... ellos emulan, imitan a los mayores. No hacen cosas de mayores jugando, se comportan como ellos, ese es el juego. Al mismo tiempo, piensa mientras se mece contemplando el panorama, los adultos cada vez se comportan más como niños. No quieren saber de obligaciones, de responsabilidades... y sus salidas de tono son peores y más inmaduras que aquellas inocentes chiquilladas por trivialidades del juego.
Sigue sentado frente el patio de su casa, en su mecedora favorita, triste y desolado con que los niños se comporten como mayores y los mayores como niños.
20 de marzo de 2011
Distancias

Metros, millas, minutos, horas... miden la distancia "objetiva" entre diferentes entes, vivientes o no. Pero, ¿que hay de las distancias "subjetivas"? ¿Que distancia podemos establecer entre una persona y su amada? ¿Dependerá de si es correspondido o no? ¿Que distancia existe entre una ideología y otra contrapuesta? ¿Que distancia tiene que recorrer alguien para alcanzar un sueño?
La relación entre distancia y tiempo parece evidente ya a estas alturas. Al menos, como dijo Borges "Antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el tiempo". Así pues, parece que la proximidad en el espacio-tiempo acorta la distancia entre cuerpos y viceversa. Pero en las distancias "subjetivas" nos encontramos con una nueva variable que nos desmonta de nuevo todas las premisas anteriores, y es el factor de la intensidad. Una distancia, más allá de su cercanía o lejanía espacio-temporal puede ser atenuada por un individuo por la intensidad con la que se participa emocionalmente. Esto significa que una distancia, aparentemente lejos o incluso inalcanzable puede resultar extrañamente cercana y factible, mediante la intensidad emocional que se deposite en superar esa distancia inicial. Aquí entra una nueva variable añadida al espacio y al tiempo, la esperanza (a la que podríamos circunscribir más: la ilusión, el empeño, la dedicación...). Esto complica bastante nuestra búsqueda para determinar como medir la distancia "subjetiva". Pero no desistan.
La solución nos la ofreció Julio Cortázar. En alguno de sus escritos geniales, el bueno de Cortázar estableció la línea de medición de las distancias "subjetivas" en base a la esperanza depositada por la gente en ellas. Para el escritor Argentino existen los años luz, una manera de medir una distancia suficientemente lejana, pero con la certeza de saber que aunque remota, es posible que la distancia pueda ser recorrida con total satisfacción llegado el momento. Otra cosa son los años tortuga. Los años tortuga pueden parecer lentos en un principio, pero pronto te das cuenta que su avance es regular y continuo, en un medio plazo es factible recorrer la distancia inicial. Pasan antes que los años luz. Más que una cuestión de esperanza, es una cuestión de paciencia cuando se habla de años tortuga. Por último están los años caracol. Así como los años luz son todos iguales, esto no sucede con los años caracol. Estos son irregulares, se encuentran muchos obstáculos, y así como los otros a parte de la esperanza, la paciencia... detrás está la certeza de recorrer al fin la distancia, los años caracol se utilizan solo "cuando se quiere llegar al término de una paulatina esperanza". Esto es, establecer una distancia con otro cuerpo sabiendo de antemano que esa distancia inicial, aunque reducida, nunca será lo suficientemente corta como para decir que se ha recorrido en su totalidad. Así como las otras albergan certeza y consecución, esta medida solo alberga la esperanza, no alcanzada ni realizada, no consumada.
Quizá añadiríamos los años liebre, aquella distancia rápidamente recorrida satisfactoriamente dejando la esperanza en un mero instrumento inicial del impulso motor.
11 de enero de 2011
Historias de una IV

Entró en el local. Pidió algo para beber. "Algo con alcohol, fuerte por favor, y que amargue..." se sentó en el rincón más oscuro, y allí esperó su bebida. Estaba sola, la mirada ida, ojos húmedos, labios secos... y por fin su compañía, el elixir de la amargura.
Realmente fuerte y amargo, pensó. El primer sorbo y el pensamiento más primigenio que aparecía. "A mi esto no me pasará"... "de esta agua no beberé" recordaba haber pensado. Y allí estaba, bebiendo de aquella... de aquel... mal trago.
Continuaba bebiendo poco a poco mientras seguía su reclusión en aquella mesa. Reclusa de sus pensamientos. ¿Como había sucedido todo?
No sabe ni se explica muy bien como y qué pasó. Hace unas horas, unos días, unos meses... estaba felizmente enamorada. Años hacía que lo estaba, y todo era genial. El amor no dura, es caduco... ella nunca creyó eso, y le iba bien. Le iba... pues hubo un día, no sabe como, ni por qué, pero llegó el día del que no tendría "que haber bebido". Ella seguía enamorada, estaba muy bien con su querida pareja. Motivo de queja, ninguna. Era feliz. Pero conoció a alguien, a otro chico. No es que fuera más especial, no es que le prestara mucha atención, un chico simpático más. La cuestión es que pronto se sintió interesada por él, por conocerlo, por saber sus cosas, por hablar, por disfrutar de su presencia... pronto se dio cuenta que ese chico despertaba algo que no encontraba en su pareja.
"¿Que hay de malo en eso?"... repasaba mentalmente. Nada. No engañó a nadie. Pero ella empezó a pasar más tiempo con este chico. Nunca hubo nada, pero, en fin, era muy simpática y atenta con él. Y a él esto le gustaba. Hubo alguna pequeña tensión con su pareja, que notó algún comportamiento extraño. Pero ella nunca fue infiel. Pero lo pensó. Lo imaginó. Lo quiso para ella. Tuvo curiosidad. Tuvo necesidad... quizá capricho, pero parecía lo primero.
Nunca se atrevió a nada. Prefirió seguir las aguas, la corriente. Al fin y al cabo tenía algo seguro y bueno. ¿Por qué arriesgarse? Tal vez no sea mejor. Quizá solo al principio... pensó. Decidió olvidarse, tal vez no sea buena idea.
Estuvo un par de semanas sin quedar con él, sin verlo, sin saber nada. Y de repente, sí, su pareja la dejó. "Ya no estoy enamorado, me siento prisionero, no soy realmente yo". A ella se le vino el mundo en cima. Su amor, eterno y verdadero, al menos a ojos de los demás, se había venido abajo. Al fin y al cabo el amor es cosa de dos, y había ciertas diferencias, parecía.
De repente el local se le iluminó, no había mucha luz, pero ella pareció en ese momento percatarse de algo más que su mesa y su copa. Con esa "iluminación" siguió recordando.
Después del desamor fue a buscar a su amigo, el otro chico, que hacía un par de semanas había decidido dejar de ver "para salvar su relación", pues sus pensamientos y sentimientos hacia él empezaban a ser peligrosos. Lo encontró. Lo encontró... con una de sus amigas, con la que parecía que salía desde hacía "una semana", le dijeron.
Al fin levantó la cabeza. El local estaba medio lleno... como su vaso. Se percató de otra cosa, el local tenía un hilo musical. Sonaba una canción cantada por Astrud Gilberto, Agua de beber. Cogió la copa, y entre una media sonrisa, bebió de nuevo. Mientras, escuchaba la voz femenina que cantaba en portugués:
Yo quise amar, mas tuve miedo
Yo quise salvar mi corazón
Pero el amor sabe un secreto
El miedo puede matar tu corazón...
4 de enero de 2011
Ya vienen los Reyes (La Amenaza Fantasma)

¿La gente ha perdido la fe? ¿Cree en Dios?
Hay dos principios básicos que rigen el origen del mundo. Uno es el principio del retroceso infinito. La búsqueda de una primera causa que explique el origen de cualquier cosa, incluido el Universo, la vida... el problema, que no tiene fin, porque a cada respuesta le sigue la pregunta ¿y que había antes de eso? o ¿cual fue la causa primera?...¿como se creó el mundo?¿qué había antes de que se creara el mundo? en caso de encontrar respuesta... que había antes de ese "premundo"... ¿y antes de eso?... parece no haber explicación para tanto. Aquí entra la religión. Que mediante el segundo principio da respuesta a estas preguntas infinitas. Este segundo principio es la creación a partir de la nada (creatio ex nihilo). Esto es, de la nada, un Dios creador crea el mundo, la vida... siguiendo el retroceso infinito preguntaríamos ¿quién creó a Dios creador?, pero esto no será necesario, ya que la nada sirve, o eso dicen, de respuesta para este segundo principio sobre todo origen. Un ejemplo claro de este segundo principio lo protagonizó un conocido Mesías... ya en el siglo XX, que afirmó "antes de Elvis, no había nada" (John Lennon). Este es un buen ejemplo de creación a partir de la nada.
A partir de estas dos posturas, nacen, con matices, dos posturas contrapuestas que son representantes de todas las actitudes y acciones humanas frente la vida. Puede que sea inconsciente, y puede que involuntariamente no se sea consecuente con las creencias o la manera de pensar y la posterior manera de actuar, pero eso es un problema intelectual y de autoconocimiento. El segundo de los principios expuestos anteriormente, conduciría a un determinismo teológico (Spinoza, Edwards). Esto es, estaríamos sujetos a fuerzas externas (Dios, historia, la tradición)... que nos impedirían tener un verdadero control de nuestras vidas. Estaríamos condicionados, incluso predestinados a actuar de cierta manera. Frente a esto estaría el libre albedrío, no reñido con las leyes de la física, el azar o la probabilidad, pero aún así tendríamos como individuos control sobre nuestras vidas, control y poder de decisión inalienable a cada individuo.
Estos dos modelos contrapuestos son hoy motivo de lucha y de poder. Los creyentes contra los agnósticos. Los tradicionalistas contra los transgresores. Los continuistas contra los rompedores... y es que la Navidad aviva el desencuentro.
Se acerca la celebración de los Reyes Magos. Pero entre los creyentes, y sobretodo en el seno de la iglesia, hay gran malestar por el auge del pagano Santa Claus (o Papá Noel). Los tradicionalistas deterministas que no conciben otra realidad que la cristiana, haciendo gala del pecado capital más capital (la soberbia) y a su habitual e infinita intransigencia, maldicen el origen de este individuo "gordo con barba que antes era verde" y creado por Cocacola. Instalados en el principio de creación a partir de la nada, su antigüedad y veracidad es incontestable.
Los Reyes Magos no pueden satisfacer toda la demanda, y desde tiempos ancestrales Dios mismo delegó en los padres (pajes) para hacer de intermediarios en nombre de los Reyes Magos y de Dios. Cuando esta misión fuese descubierta por los hijos, estos contribuirían a la causa regalando a sus padres y perpetuando la tradición (y el concepto de familia) en nombre de Dios (esto reza una supuesta emotiva explicación católica de los reyes magos).
Y la vida sigue, mientras unos ven una tradición otros vemos una alegoría. Mientras unos ven el origen de una tradición otros tenemos un montón de preguntas sobre ello (y con respuesta). La creación a partir de la nada, el determinismo histórico y las tradiciones alimentan absurdas religiones, patrias y sentimientos de permanencia sin preguntarse ¿y que había antes de...?
Mientras la gente discute si regalar en nombre de Santa Claus o de los Reyes Magos, otros vemos la discusión de la nueva cruzada; "consumir en nombre de". Consume en el nombre de la iglesia y no en el de Cocacola, parecen gritar amargamente. Cuando se darán cuenta que dentro del mundo actual ellos ya no son la religión (son solo una excusa)... pues ese lugar lo ocupa el mercado. Y por su cuota de mercado luchan.
En el nombre del padre y del hijo... ¡a consumir!